FELIP LLUFRIU (MOO, BARCELONA)
RACIONALIDAD, SENCILLEZ Y ELEGANCIA. TRES RASGOS DEL CHEF QUE SE REFLEJAN EN SU COCINA.
¿Qué cocinero no ha soñado con una estrella Michelín? A sus 29 años, esté menorquín de trato correcto y pocas palabras, la ha conseguido, por su desenvoltura y buen hacer en el restaurante Moo, “junto con mi equipo de 18 personas” -aclara en el primer instante de la conversación- . Para él, el galardón “no es más que un estimulo para seguir buscando la satisfacción total de las expectativas de mis clientes”. Porque al fin y al cabo, “el restaurante perfecto no es necesariamente el de alta cocina o el que tiene el diseño más moderno, sino el que da al comensal justamente lo que el comensal va buscando". Cuando estás ante sus preparaciones tienes que disentir de su prudencia pues los platos que se cuecen en su cocina nos deslumbran, nos inquietan y juegan con nuestros prejuicios como un gato con el ratón antes del último zarpazo. La mesura personal de este joven cocinero será un rasgo para recordar cuando se instale definitivamente en la galería de la fama. Cuando desde el romanticismo más primario le pregunto por el descubrimiento de su vocación cocinera, Felíp le quita hierro: “cuando algo se te da bien lo haces”, es una elección racional, en la que se vislumbra su posición ante este oficio cargado de disciplina y trabajo duro. Lo deja claro al hablar del espíritu del Moo: “lo que intentamos es que la cocina sea coherente con el mundo del vino, pues la gastronomía es el ambiente, la cubertería, la atención, los vinos. Muchas veces decidimos los elementos que irán en un plato final por un vino especial sugerido por nuestro sumiller, que es tan importante como el chef, para conseguir un buen producto final” lo dicho, este hombre con cara de buen tío no se quiere dejar a nadie en el camino y con énfasis aplaude a sus compañeros de profesión: “en España hay mucha gente con ganas de hacerlo bien”. Los hermanos Roca sin embargo han sido los mas importantes referentes en su trayectoria profesional. Lo dice con humildad y con cariño. Como todo lo que hace. Cuando lo interrogo acerca del futuro Felip lo tiene claro: está consolidando su sueño y se siente a gusto en el lugar en el que está… para muy adelante podría imaginarse volviendo a su isla para montar allí su propio restaurante… pero eso no es más que un sueño lejano. Primero, lo primero. Nosotros encantados. Queremos Llufriu para rato.
¿Qué cocinero no ha soñado con una estrella Michelín? A sus 29 años, esté menorquín de trato correcto y pocas palabras, la ha conseguido, por su desenvoltura y buen hacer en el restaurante Moo, “junto con mi equipo de 18 personas” -aclara en el primer instante de la conversación- . Para él, el galardón “no es más que un estimulo para seguir buscando la satisfacción total de las expectativas de mis clientes”. Porque al fin y al cabo, “el restaurante perfecto no es necesariamente el de alta cocina o el que tiene el diseño más moderno, sino el que da al comensal justamente lo que el comensal va buscando". Cuando estás ante sus preparaciones tienes que disentir de su prudencia pues los platos que se cuecen en su cocina nos deslumbran, nos inquietan y juegan con nuestros prejuicios como un gato con el ratón antes del último zarpazo. La mesura personal de este joven cocinero será un rasgo para recordar cuando se instale definitivamente en la galería de la fama. Cuando desde el romanticismo más primario le pregunto por el descubrimiento de su vocación cocinera, Felíp le quita hierro: “cuando algo se te da bien lo haces”, es una elección racional, en la que se vislumbra su posición ante este oficio cargado de disciplina y trabajo duro. Lo deja claro al hablar del espíritu del Moo: “lo que intentamos es que la cocina sea coherente con el mundo del vino, pues la gastronomía es el ambiente, la cubertería, la atención, los vinos. Muchas veces decidimos los elementos que irán en un plato final por un vino especial sugerido por nuestro sumiller, que es tan importante como el chef, para conseguir un buen producto final” lo dicho, este hombre con cara de buen tío no se quiere dejar a nadie en el camino y con énfasis aplaude a sus compañeros de profesión: “en España hay mucha gente con ganas de hacerlo bien”. Los hermanos Roca sin embargo han sido los mas importantes referentes en su trayectoria profesional. Lo dice con humildad y con cariño. Como todo lo que hace. Cuando lo interrogo acerca del futuro Felip lo tiene claro: está consolidando su sueño y se siente a gusto en el lugar en el que está… para muy adelante podría imaginarse volviendo a su isla para montar allí su propio restaurante… pero eso no es más que un sueño lejano. Primero, lo primero. Nosotros encantados. Queremos Llufriu para rato.


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